No dejo de sorprenderme...:S cuando estaba segura (otra vez y a duras penas) de quien era me entero de algo súper extraño...
en fin, estoy de mal humor por ke me levantaron a gritos de mi siesta del mediodía. (* termino que utilizo para llamar a ese pequeño lapso de tiempo en el que duermo hasta el almuerzo) Bueh, la cosa es que no hay caso de que escriba algo decente.
ahhhh!!!!!!!! ke bronca que me da, no se si me embola mas que no vaya a salir conmigo o ke ENCIMA sea un recital de música barroca... (que por supuesto sabe que me encanta...) y por supuesto como soy yo no le pienso decir que me pasa..
Otra cosa que recordar, fue la guardia pasiva con los "nenes" de segundo. Muy interesante, sobre todo por que note que algunos chicos, desde los 7 años (y quizás desde antes) ya se destacan de una forma diferente. Pero bueno, otro día ampliaré mi tesis..
En fin, lo único bueno del día es que por lo menos pude explicarle el termino sobre un sentimiento ( que normalmente no tiene nombre) a mi amiguita.
Yo me entiendo.(a veces)
Ah... cierto, que alguien le diga a la profesora de lengua:
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Otoño
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Caminaba sin rumbo por aquel paisaje invernal. Nadie parecía notar su presencia.
Recordó con asco, otra vez, aquélla escena en su cabeza. Era increíble como podía llegar a rebajarse una mujer por dinero.
Se contorsionó con solo pensar en ella, tan sucia de espíritu, enredada entre sus sábanas, trayendo demonios del pasado, para luego curar con besos las heridas. Se arrepentía de lo poco que recordaba de esa noche, que aún olía a dolor ahogado en humo y alcohol. Se aborrecía.
Algo lo detuvo, y fue la imagen de aquella muchacha de cabello enrulado. La observó atónito, en cada detalle ya que no podía hacer otra cosa mas que mirar.
Mirar sus pasivos ojos verdes, sus finos labios rozados y su tapado negro. Mirar su aura gris de alma perturbada, su piel blanca, sus claras manos de porcelana. La recordó. Y recordó también por que se alejó; ahora sentía que quizás tendría otra oportunidad.
Aquel perfecto ser, sabía, solo simulaba venir del cielo, ya que conocía muy bien a los demonios que ella albergaba dentro. Creyó que era mentira, pero al advertir la forma en la que ella acomodaba su cabello no le quedó ninguna duda. Pensó en acercarse, pero aquella especie de ángel, no debía ser perturbada, ya que al menor movimiento brusco, se alejaría flotando. Se preguntó que haría ella allí, o por que no le había avisado sobre su estancia en esa ciudad, pero eso no importaba, había vuelto.
Ella era lo que el deseaba. Frágil y pura, pero sagaz y cruel al mismo tiempo
La escena se describía sola. Ellos, solo ellos y aquella brisa helada que parecía no afectar a la inmaculada piel de esa hermosa bestia salvaje, que luchaba, siempre, por huir de aquel cuerpo, que solo la limitaba a las oscuras realidades urbanas.
La observó por un rato, y ahí en aquel momento aquella mirada de hielo se posó en él.
El tiempo se detuvo... y miles de cosas pasaron por su mente pero no importó, por que su hermoso demonio, tan necesario, había regresado. Y lo esperaba allí al igual que la primera vez.
Alguien ofrecía una rosa, jugaba en los juegos de ese parque o caminaba sin rumbo. Pero a el no le importaba, por que al fin su alma había encontrado la razón para no dejar esa tierra despreciable de sufrimientos y vulgaridades.
Deseó olvidar el tiempo, pero una leve vacilación lo hizo mirar su reloj para comprobar si ese instante no duraría por siempre.
Ella lo notó. Lentamente se levantó y como si hubiera sido una ofensa, se alejó sin voltear la cabeza.
Los segundos retomaron su ritmo habitual, las hoja de los árboles se agitaron otra vez, pero el, detenido en aquel sendero de hojas secas sintió que algo moría en el...